Palabras de espiritualidad

Reconociendo nuestra debilidad, para conocer a Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Según Sus juicios, que nos son insondables, Dios no libera a todos de las pasiones de una sola vez, sino que, en el momento oportuno, como un médico bueno y amante de los hombres, sana a cada uno de los que se afanan con diligencia.

Quien ha llegado a conocer la debilidad de la naturaleza humana, ha experimentado también el poder divino; y alguien así, después de haber cumplido algunas labores con la ayuda del poder de Dios y de esforzarse por cumplir otras, nunca despreciará a ninguno de los hombres.

Pues sabe que, así como Dios le ayudó a él, liberándolo de muchas y terribles pasiones, del mismo modo es poderoso para ayudar algún día a todos, especialmente a los que se esfuerzan por Él; aunque, según Sus juicios que nos son insondables, no libera a todos de las pasiones de una sola vez, sino que, en el momento oportuno, como un médico bueno y amante de los hombres, sana a cada uno de los que se afanan con diligencia.

(Traducido de: Sfântul Maxim MărturisitorulPatru sute de cugetări creștine, Editura Credința Strămoșească, Iași, 1998, pp. 70-71)