Palabras de espiritualidad

Un aspecto a tomar en cuenta en el crecimiento espiritual

  • Foto: Oana Nechifor

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Permanecer estancado es casi tan peligroso como retroceder, lo cual constituye el mayor de los peligros.

Por otra parte, debemos tener presente que estas reglas, a pesar de su aparente diversidad, consideradas en su conjunto, deben expresar, de una manera u otra, el espíritu de la vida del cristiano y de la ascesis. Por ejemplo, las reglas relativas al cuerpo son diferentes, pero su esencia debe contener una sola cosa: poner freno al cuerpo, mantenerlo bajo dominio. Lo que tiene valor no es lo exterior, sino lo interior: el espíritu con el que se realiza cada práctica.

La regla que debe tenerse en cuenta al aplicar los cánones es la medida, es decir, la adecuación, en todos sus aspectos, a las fuerzas de la persona en cuestión. He aquí el elogio que todos hacen, de manera unánime: lo que se hace con medida es de un valor inestimable. Hay que establecer toda norma de tal manera que no haya lugar ni para el relajamiento ni para una severidad excesiva. Esta última agota sin aportar provecho alguno, mientras que el primero conduce a la pereza y apaga el espíritu de fervor. La regla establecida con medida mantiene el espíritu en un estado de fervor bien templado.

De esta regla se desprende naturalmente otra: la progresión gradual. El espíritu madura mediante el ejercicio, se fortalece y reclama tareas más exigentes; en la misma medida debe aumentar también el nivel de las reglas. El ayuno, la oración y el esfuerzo ascético han de crecer gradualmente, pasando de una fuerza a otra mayor. Junto con ellos debe elevarse también la exigencia de la regla misma. Permanecer estancado es casi tan peligroso como retroceder, lo cual constituye el mayor de los peligros.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Viaţa lăuntrică, Editura Sophia, București, 2000, p. 84)