Palabras de espiritualidad

Una hermosa manifestación del amor de Dios

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Translation and adaptation:

El Señor ilumina a todos los hombres con su luz hipostática, siendo Él la Luz verdadera «que alumbra a todo hombre que viene a este mundo» (Juan 1, 9)

Tal como el sol, aunque permanece siempre en el cielo, alcanza la tierra en toda su superficie con sus rayos, como si la acariciara con miles de manos, transmitiéndose a todos los organismos vivos, entrando en ellos (el sol penetra en los cuerpos con sus rayos), calentándolos, vivificándolos, dándoles su calor, atravesando los cuerpos transparentes, penetrables o reflejando su resplandor en su transparencia, y a los impenetrables, sólidos, opacos dándoles sólo calor, así también el Sol de la razón —Dios—, aunque permanece sobre todo en el cielo, transmite Sus rayos a toda la criatura racional, a los ángeles y a los hombres, penetrando en su ser espiritual, santificándolos, fortaleciéndolos, haciéndolos crecer del mismo modo en que los rayos del sol penetran en los organismos animales y vegetales, dándoles vida, haciéndolos desarrollarse.

Tal como el sol, estando en un solo lugar del cielo, ilumina toda la tierra, haciendo que reciban luz tanto los buenos como los malos, las criaturas y las cosas, del mismo modo el Señor ilumina a todos los hombres con su luz hipostática, siendo Él la Luz verdadera «que alumbra a todo hombre que viene a este mundo» (Juan 1, 9).

(Traducido de: Sfântul Ioan din Kronstadt, Viaţa mea în Hristos, traducere de Boris Buzilă, Editura Sophia, Bucureşti, 2005, p. 79)


 

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