Vivir eternamente presentes en Dios

 

Si hoy somos conscientes del concepto y la existencia de Dios, no nos importará más el día de mañana, porque eso es algo que le concierme solamente a Él.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Yo no puedo pensar en las cosas pasadas, porque vivo en el presente. El ayer ya no existe. El día de mañana le pertenece a Dios, al igual que el ayer… ¡Luego, mejor callo! Vivo el eterno presente de Dios. No pienso en nada más, en absoluto.

“No os preocupéis por vuestra vida”, dice el Señor, “que Yo me ocuparé de todo...”. He puesto esto en práctica, y todo el mundo me ha dicho: “¿Cómo puedes dejar de pensar en esas cosas? ¿Qué harás cuando te pidan el apartamento donde vives?”.

Y es que, si nos limitamos a vivir en el pasado, podríamos demorar lo que traerá el futuro. No podemos vivir solamente en un pasado que ya no existe, intentando darle una existencia que no tiene. Es como cuando hemos tenido una mala experiencia y nos empecinamos en revivirla infinitamente. Esto también es válido para el futuro.

Si hoy somos conscientes del concepto y la existencia de Dios, no nos importará más el día de mañana, porque eso es algo que le concierme solamente a Él. Dios dice. “No os preocupéis por el día de mañana”Así, viviremos el día presente cumpliendo Sus mandamientos, con Su amor, con nuestro amor, caminando, avanzando. Y Dios creará el día de mañana, que le pertenece or completo.

(Traducido de: Maica Gavrilia. Asceta iubirii, Editura Episcopiei Giurgiului, 2014, p. 221)