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De cómo aprender a ayunar como es debido

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La continencia y el ayuno deben ser “equilibrados y moderados”, como enseñaba el abbá Macario.

Primero, unas palabras sobre el significado de la noción de enkrateia, traducida en estas páginas como “continencia” o “dominio de sí mismo”. Nos encontramos aquí ante uno de esos conceptos filosóficos técnicos que, en el vocabulario de los primeros monjes, abarcan una multitud de matices y que, por ello, quizá sería mejor dejar sin traducir.

El verbo griego krateo, que está en su raíz, significa dominar, vencer, mantener con firmeza, tener control sobre algo. Así, enkrateia designa, en términos generales, el gobierno de uno mismo, el dominio propio que se alcanza mediante la victoria sobre uno mismo y la capacidad de refrenarse interiormente.

De manera concreta, este dominio de sí mismo se manifiesta en la renuncia voluntaria a todo aquello que podría arrebatarnos esa preeminencia interior, entre ello los deseos del vientre y las apetencias corporales. El medio empleado para este fin consiste, en general, en limitar las necesidades, guardar la justa medida en todas las cosas; es decir, practicar el ayuno.

La relación entre todos estos elementos queda expresada en la siguiente máxima: “La falta de continencia respecto a los alimentos es anulada por el ayuno; y la falta de continencia respecto a la lujuria es expulsada por el dominio de sí unido a la oración”.

La continencia y el ayuno deben ser “equilibrados y moderados”, como enseñaba el abbá Macario. Por eso el abbá Evagrio escribe, de manera general: “Que tu ayuno sea, delante del Señor, según tus fuerzas”.

Para los monjes egipcios, esto significaba concretamente ayunar “de tarde en tarde”, pues comían una sola vez al día, después de la hora novena (alrededor de las tres de la tarde), cuando el sol comenzaba ya a inclinarse hacia el ocaso.

(Traducido de: Ieroschimonahul Gabriel Bunge, Gastrimargia sau nebunia pântecelui – știința și învățătura Părinților pustiei despre mâncat și postit plecând de la scrierile avvei Evagrie Ponticul, traducere pr. Ioan Moga, Editura Deisis, Sibiu, 2014, pp. 94-95)


 

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