El discernimiento, una cosa rara en nuestros tiempos
Si cuentas constantemente el dinero de los demás, cada vez tendrás menos del tuyo. Si te dedicas a contar los pecados ajenos, los tuyos se multiplicarán.
Mantén todas las cosas a cierta distancia; solo tu alma acércala lo más posible a Dios.
Si echas agua sobre el fuego, ya no tendrás ni agua ni fuego.
Si codicias la riqueza ajena, terminarás despreciando la tuya y acabarás perdiendo ambas.
Si te acercas tanto a tu servidora como a tu esposa, terminarás quedándote sin servidora y sin esposa.
Si bebes con frecuencia por la salud de otro, perderás también la tuya.
Si cuentas constantemente el dinero de los demás, cada vez tendrás menos del tuyo. Si te dedicas a contar los pecados ajenos, los tuyos se multiplicarán.
Si persigues y alcanzas a la zorra, volverás con el gallo que te robó; pero si persigues y alcanzas al oso, no tienes la certeza de que tú también regresarás.
Estas sentencias recuerdan que la falta de medida, la codicia, la curiosidad por lo ajeno y la preocupación excesiva por los defectos de los demás terminan dañando a quien las practica. La verdadera sabiduría consiste en conservar el orden de las cosas y mantener el alma siempre cerca de Dios.
(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici, Învățături despre bine și rău, Editurea Sophia, București, 2006, p. 91)
