Hagamos todo lo necesario para poder recibir la Gracia Divina
¿De qué sirve recibir a Cristo si no procuramos conservarlo en nuestro interior y experimentar la Gracia Divina?
La nobleza es una grandeza para el ser humano, especialmente para la persona espiritual. No hablemos con dureza, porque la dureza aleja la Gracia de Dios. Aprovechemos nuestro tiempo, porque llegará el momento en que lamentaremos haber perdido estos instantes y ya no podremos recuperarlos.
Recitemos continuamente la oración, para experimentar la dulzura de la Gracia Divina. Evitemos las conversaciones inútiles que nos hacen desperdiciar los días en vano. Y más aún ahora, cuando comulgamos con regularidad, debemos estar muy atentos.
Digamos: “Cristo mío, mañana voy a recibirte dentro de mí. ¿Soy realmente digno?”. Y oremos con humildad, con un corazón contrito.
Cuando el sacerdote proclama: “¡Estemos atentos! Lo santo es para los santos”, quiere decir que quien desea acercarse a la Santa Comunión debe esforzarse por vivir en santidad. Si tenemos algún resentimiento hacia un hermano, si nos falta humildad o la debida preparación, es mejor no comulgar, porque ¿de qué sirve recibir a Cristo si no procuramos conservarlo en nuestro interior y experimentar la Gracia Divina?
(Traducido de: Stareța Macrina Vassopoulos, Cuvinte din inimă, Editura Evanghelismos, p. 91)
