Lo material no lo es todo
Esfuérzate en tu trabajo, sí; pero no permitas que la preocupación enfermiza por lo material te consuma.
“No os preocupeis”. “Pero ¿cómo vamos a vivir? Tenemos que comer, beber y vestirnos”.
Sin embargo, el Señor no dice: “No hagáis nada” Lo que dice es: “No os preocupeis”, es decir, no se dejen consumir por esa preocupación que roe al hombre día y noche, sin darle descanso ni un instante.
Esa clase de preocupación es una enfermedad del alma y un pecado. Pone de manifiesto que la persona ha puesto su confianza en sí misma y no en Dios; que ha perdido la esperanza en la Divina Providencia; que quiere asegurarlo todo mediante sus propios esfuerzos, procurarse por sí sola todo lo necesario y conservarlo por sus propios medios; que ha atado su corazón a sus bienes y cree poder descansar sobre ellos como sobre un cimiento seguro; que el amor a las riquezas la ha encadenado y que no piensa más que en acumular cada vez más; que el demonio ha ocupado en su corazón el lugar que corresponde a Dios.
Esfuérzate en tu trabajo, sí; pero no permitas que la preocupación enfermiza por lo material te consuma. Espera de Dios todo buen fruto y encomienda tu destino a Sus manos. Todo lo que adquieras, recíbelo como un don de la mano del Señor, y espera de Él, con esperanza inquebrantable, nuevos dones.
Tienes que saber que, si Dios lo permite, basta un instante para que no quede nada de la fortuna del hombre rico. Todo es polvo y corrupción. ¿Vale la pena consumirse de preocupación por cosas semejantes?
Por eso, ¡no se preocupen!
(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Tâlcuiri din Sfânta Scriptură pentru fiecare zi din an, traducere din limba rusă de Adrian şi Xenia Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, 2011, pp. 52-53)
