¡Siempre contigo, Señor!
Tomaré como amigo y compañero de mi vida al santísimo Amor, que derrama su bondad en mi corazón, que me mueve a desear con toda mi alma la salvación de todos
Recuerda que caminas constantemente en la presencia de nuestro dulcísimo Señor Jesús. Repítete a cada instante:
“Quiero vivir de forma agradable a mi amado Señor, Quien murió por mí en la Cruz. Y, ante todo, tomaré como amigo y compañero de mi vida al santísimo Amor, que derrama su bondad en mi corazón, que me mueve a desear con toda mi alma la salvación de todos, a alegrarme con los que se alegran y a llorar con los que lloran. Esto será, sobre todo, lo que consuele a Aquel que me da consuelo a mí: Cristo”.
(Traducido de: Sfântul Ioan de Kronstadt, Viața mea în Hristos, traducere din limba franceză diacon Dumitru Dura, Editura Oastea Domnului, Sibiu, 1995, p. 72)
