Palabras de espiritualidad

El ayuno es la corona del que se abstiene

    • Foto: Oana Nechifor

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El ayuno patrocina todas las virtudes. Es el comienzo del esfuerzo espiritual, corona del que se abstiene, belleza de la virginidad y de la santidad, resplandor de la sabiduría, comienzo de la vida cristiana, madre de la oración, fuente de templanza y equilibrio. Él nos enseña el camino ascético y precede a todas las buenas obras.

El ayuno patrocina todas las virtudes. Es el comienzo del esfuerzo espiritual, corona del que se abstiene, belleza de la virginidad y de la santidad, resplandor de la sabiduría, comienzo de la vida cristiana, madre de la oración, fuente de templanza y equilibrio. Él nos enseña el camino ascético y precede a todas las buenas obras. (San Isaac el Sirio)

Ya que podemos ser tentados a través de nuestros sentidos, limitémoslos con la abstinencia. Luego, si ayunas de ciertos alimentos, pero tus ojos te hacen pecar produndamente en el alma, llevándote a la curiosidad pecaminoa y a la envidia; si tu oído acepta las palabras vulgares, los cantos obscenos y las murmuraciones, aceptando a la vez eso que afecta también lo demás sentidos, ¿de qué te sirve ayunar? Sin duda alguna, absolutamente de nada. (San Gregorio Palamas)

En consecuencia, así es como debes cumplir con el ayuno que pretendes iniciar. En primer lugar, cuídate de toda palabra malvada y de los malos deseos, purificando tu corazón de todas las vanidades de este mundo. Si obras como te lo acabo de decir, tu ayuno será perfecto. Y, entonces, deberás hacer lo siguiente: el día que ayunes, no comas nada más que pan y agua. Además, calcularás cuánto gastarías ese día en la comida que usualmente consumes; después le darás ese dinero a alguna viuda o a algún huérfano, o a cualquier otra persona necesitada. Así, tu mente se mantendrá humilde, de manera que ése al que has ayudado llenará su alma también y orará por ti. Si ayunas como te lo acabo de recomendar, tu oblación será agradable a Dios y será aceptada por Él. Y el servicio que haces con esto es bueno y te llenará de alegría, porque es agradable ante Sus ojos. (Pastor de Hermas)

No es suficiente con apartarse de ciertos alimentos para practicar un ayuno digno. Lo importante es que nuestro ayuno sea agradable a Dios. El verdadero ayuno consiste en evitar toda maldad, en contener la lengua, en renunciar a la ira, a los deseos, a la calumnia, a la mentira, al juramento falso. Sólo así el ayuno es verdadero. (San Basilio el Grande)

No ayunes solamente de pan, vino, carne y otras comidas y bebidas; ayuna principalmente de los (malos) pensamientos (San Nilo el Asceta)

Esta es la verdadera imagen del ayuno. Demostrarlo con buenas obras. No alimentes tu mente con pérfidos placeres... más bien procura mantener tu voluntad libre de vicios. (San Cirilo de Alejandría)

El verdadero ayuno consiste en alejarse de todo mal. (San Teodoro el Estudita)

 

(Traducido de: Simeon Koutsas, Postul Bisericii. De ce, când și cum postim, Apostoliki Diakonia, Atena, 2011)

 

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